Me licencié en el año 2005 por la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea.
Recuerdo que mientras cursaba tuve alguna asignatura como Psicoterapia o Psicología Dinámica que me apasionaban y fue ahí cuando tuve la certeza de querer dedicarme a la clínica. Descubrir los recovecos de la mente humana, sus avatares, las repeticiones inconscientes que son inherentes al ser humano… Poder acompañar a la persona en un proceso complejo y singular para que pueda revertir su malestar y sentirse más libre en su forma de vivir es el objetivo de mi trabajo.
Realicé las prácticas en un centro de rehabilitación psicosocial, donde conocí y me adentré en la diversidad social que nos acompaña.
Mi implicación con la sociedad me ha llevado a interesarme más allá del individuo. Y es que no existe sujeto sin sociedad. Por eso, tal y como describiré a continuación, el trabajo psicoterapéutico lo he acompañado con el ámbito social y educativo.
Por otra parte, me parece de suma importancia y necesidad para acompañar a una persona en su proceso introspectivo, haber realizado un trabajo personal. Esto es, haber ahondado en una misma y haberse sumergido en sus profundidades, ya que antes que ser terapeuta es necesario haber sido paciente. Por ello, al terminar la carrera comencé mi propio análisis con el propósito de que mi escucha fuera lo más neutral posible y pudiera acompañar a la persona de la forma más abstinente posible.
A lo largo de estos años no he dejado de aprender de cada encuentro con cada persona. Sigo en formación continua a través de seminarios y cursos, y la supervisión es un ejercicio que siempre me acompañará en mi práctica.


