
Hoy en día mucho se habla de depresión, parecería ser el gran mal de estos tiempos, una pandemia que se extiende silenciosamente por el mundo, pero que nadie sabe bien cómo o por qué.
Es importante entonces comenzar a echar luz sobre ella. Desde la psicología, cuando hablamos de depresión nos referimos a un proceso depresivo porque, exceptuando en algunas patologías psiquiátricas u orgánicas, lo usual no es que un día se amanezca “contagiado” de depresión, sino que es una evolución, un proceso donde la persona va adentrándose en estados de ánimo y de comportamiento que delatan que algo no esta yendo del todo bien.
Otra tendencia de estos tiempos tan medicalizados es a clasificar muchos momentos de la vida donde por distintas circunstancias nos vemos afectados, como cuadros depresivos, transformando etapas usuales del desarrollo de un ser humano en momentos de enfermedad necesarios de medicación, por lo que es importante aprender a diferenciar la tristeza –emoción fundamental del ser humano- de una alteración como lo es un proceso depresivo.
Este se puede generar por múltiples motivos y pueden influir en él un sin fin de factores, que pueden tener que ver tanto con la realidad externa del sujeto como con su disposición y su mundo interno. Hablamos de sentimientos que suelen vivirse como una tristeza, que con o sin un desencadenante específico, se prolonga en el tiempo de forma sostenida y que no suele aplacarse, es entonces por ello que podemos diferenciarla de la tristeza propia y natural que acompaña momentos difíciles o crisis vitales, que con el tiempo se elaboran y superan, permitiendo el goce de la vida. Una persona deprimida tiende a encerrarse en si misma, se comunica poco, esta desganado, pierde el apetito, padece de insomnio, esta como ausente, pero esto es lo que ven los de fuera, internamente la persona suele vivir todo esto acompañado de un fuerte sentimiento de inferioridad, sensación de vació, culpa y descreimiento en sus propias capacidades de superación.
Y así como se puede superar la tristeza también se puede salir de un proceso depresivo, el premier paso es simplemente tener el deseo de hacerlo, pues no alcanza con que los demás deseen que estemos mejor, tiene que desear quien lo vive –con la ayuda que sea necesaria- la superación.

